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¿Pará que sirve la Vitamina E? Beneficios y propiedades | NutriTienda

01 de enero de 2010

La vitamina E es una vitamina esencial en la dieta. Es una vitamina liposoluble, con elevado poder antioxidante que presenta la capacidad de neutralizar radicales libres. Reduce el daño celular y por consiguiente, disminuye el envejecimiento celular.

El término vitamina E hace referencia a un conjunto de diferentes compuestos antioxidantes que incluyen:

  • Tocoferoles (alfa, beta, gamma y deltatocoferol)
  • Tocotrienoles (alfa, beta, gamma y deltatocotrienol).

El alfa-tocoferol presenta mayor actividad vitamínica que las otras formas. La actividad vitamínica para el alfa-tocoferol es de 100, beta-tocoferol 40, gamma tocoferol 20 y la actividad vitamínica para el delta tocoferol es 1.

Se ha demostrado que la forma natural (D-alfa-tocoferol) es hasta un 50 por ciento más potente que la versión sintética (DL-alfa-tocoferol), que es una mezcla de los dos isómetros D y L debido a que el organismo solo es capaz de aprovechar la forma D.

La absorción de ésta vitamina está unida a la digestión y absorción de grasa. Por esta razón, la secreción de la bilis y los jugos pancreáticos presentan un papel de gran importancia en la absorción de esta vitamina.

Una vez en la célula del intestino (enterocito), la vitamina se incorpora a una molécula denominada quilomicrón, así viaja desde la linfa hasta la sangre y finalmente llega hasta el hígado. Los quilomicrones pueden ceder la vitamina a otros tejidos y lipoproteínas plasmáticas.

El tocoferol se distribuye ampliamente por los tejidos y células sanguíneas, incorporándose a las membranas junto con el colesterol y los fosfolípidos. Al tratarse de una vitamina liposoluble se almacena en los tejidos, especialmente en el tejido adiposo, hígado y músculos. La forma gamma-tocoferol es la forma más común de vitamina E presente en los alimentos, sin embargo el alfa-tocoferol es mucho más abundante en el interior del cuerpo humano.

La vitamina E puede interaccionar con los radicales libres, inhibiendo la peroxidación lipídica y generando hidroperóxidos y el radical tocoferoxilo. Este radical tocoferoxilo puede transformarse en quinona si hay presente oxígeno para ser después eliminada por la orina o a través de la bilis. Sin embargo normalmente la cantidad de quinona eliminada es mínima y en su lugar, la vitamina E es regenerada nuevamente por otros antioxidantes como el ácido ascórbico (vitamina C), glutatión, citocromo C reductasa o Coenzima Q10.

Gracias a su acción antioxidante la vitamina E mantiene de la integridad de las membranas celulares, mejora la cicatrización, protege de sustancias como metales pesados o de ciertas enfermedades como el cáncer, así como de alteraciones neurológicas y cardiovasculares.

La deficiencia de vitamina E puede producirse por carencias en su aporte o malabsorción de grasas, como es el caso de la fibrosis quística o enfermedades hepáticas. Las necesidades de vitamina E suelen estar incrementadas en personas deportistas, fumadoras o cuyas dietas sean muy ricas en grasas saturadas o pobres en vitamina C.

La deficiencia de vitamina E genera fatiga, debilidad, trastornos neurológicos, degeneración muscular, anemia, problemas reproductivos y alteraciones inmunológicas.

En la dieta actual resulta bastante complicado obtener cantidades suficientes de vitamina E solo mediante fuentes alimenticias, a causa de que los alimentos refinados o procesados suelen presentar menores niveles de vitamina E. A esto se añade la tendencia actual de reducir los alimentos ricos en grasa, por lo que se reduce también el aporte de esta vitamina. Por estos motivos puede resultar apropiada la suplementación con vitamina E, especialmente si se sigue una dieta de adelgazamiento.

Los alimentos que mayor contenido en vitamina E presentan son:

  • Fuente vegetal: aceites vegetales, especialmente el aceite de oliva y aún mejor si es virgen extra de primera presión en frío. Frutos secos y semillas (nueces, sésamo, almendras…), vegetales de hoja verde, germen de trigo, cereales integrales y cerveza.
  • Fuente animal: yema de huevo, pescado azul, hígado, pollo.

Debido a que los distintos alimentos contienen diferentes formas de vitamina E, y a que cada una de las cuales tiene diferente actividad biológica se utilizan sistemas de medida de acción vitamínica:

  • Unidad Internacional de vitamina E (UI) equivale a la actividad de 1 mg del acetato de alfa-tocoferilo.
  • Actividad equivalente de alfa-tocoferol (1 a-TE): equivale a 1 mg de alfa-tocoferol. Y por ejemplo 1 mg de gamma-tocoferol (mucho menos activo), equivaldría a 0.1 a-TE.

¿Para qué sirve?

La vitamina E es un potente antioxidante y tiene gran importancia para la población general, especialmente aquellas que presentan gran exigencia física y estrés.

La vitamina E reduce el daño celular oxidativo causado por los radicales libres y potencia la función inmune. Además, disminuye el dolor y el tiempo de recuperación después de los entrenamientos. La vitamina E puede ayudar a las personas activas a reducir el riesgo de infecciones, síntoma común del sobre-entrenamiento.

Esta vitamina esencial interviene en la regeneración de diferentes tejidos corporales, incluyendo sangre, piel, huesos, músculos y nervios.

Investigaciones recientes han combinado vitamina E (500 mg por día) con beta-caroteno (30 mg al día) durante 90 días. Los últimos 30 días se adicionó también vitamina C (1 gramo por día). Al final del tratamiento, se encontraron grandes mejorías en las defensas antioxidantes de los atletas. De hecho, esta combinación antioxidante aumentó la actividad de la enzima antioxidante superóxido dismutasa (SOD) de forma muy importante.

La vitamina E puede mejorar la sensibilidad a la insulina lo que ayuda a transportar los nutrientes al interior de las células musculares y en consecuencia favoreciendo la síntesis proteica. Por este motivo, los atletas que complementan su dieta con vitamina E inmediatamente después de sus entrenamientos se recuperan mejor.

La vitamina E contribuye a reducir el colesterol y las alteraciones en la coagulación sanguínea; promueve la curación de heridas y reduce los calambres en las piernas.

A su vez, la vitamina E resulta esencial para aquellas personas que se enfrentan a enfermedades o infecciones. Es especialmente eficaz para frenar el deterioro neurológico causados por el daño celular (radicales libres).

La suplementación con vitamina E protege contra tóxicos presentes en el ambiente y mejora los síntomas asociados enfermedades cardíacas y vasculares. Favorece el control de la presión sanguínea y los síntomas de menopausia, Alzheimer, artritis, arteriosclerosis, cataratas, distrofia muscular, fibromialgia, bursitis o VIH.

Las investigaciones indican además, que la vitamina E puede ser útil en el tratamiento de la ceguera nocturna, miopía, resfriados, heridas y lesiones.

Dosis

La cantidad diaria recomendada (CDR) de vitamina E está alrededor de los 10-15 mg, pero puede sus requerimientos se incrementan según el grado de actividad física, siendo necesaria mayor cantidad a mayor actividad física.

Hay que tener en cuenta que estos valores buscan evitar las carencias o deficiencias, pero no están basadas en la promoción de la salud o en la prevención de enfermedades. Algunos científicos sitúan las dosis de prevención de enfermedades crónicas como patologías cardiacas o neurodegenerativas en 134 mg (200UI) al día. Esta cantidad resulta difícil de conseguir únicamente mediante un aporte dietético.

La vitamina E se toma normalmente por la mañana antes del desayuno y/o por la noche antes de acostarse junto con alimentos.

Las recomendaciones de vitamina E dependen mucho de la cantidad de ácidos grasos poliinsaturados que se consuman en la dieta, a pesar de su gran beneficio en la salud estas grasas se oxidan más fácilmente y por esta razón resulta necesario un aporte más elevado de vitamina E.

Las diferentes formas de vitamina E presentan distinta actividad vitamínica, por esta razón resulta recomendable leer atentamente la etiqueta del suplemento multivitamínico o fórmula antioxidante.

Los efectos antioxidantes de la vitamina E parecen potenciarse por otros antioxidantes como el ácido alfa lipoico (ALA), vitamina A, vitamina C y beta-caroteno. El selenio también parece mejorar la absorción de la vitamina E y trabajar de forma sinérgica.

La vitamina E puede reducir la absorción del beta-caroteno, por esta razón no se debe exceder la dosis recomendada del complemento dietético de vitamina E.

Precauciones

Aunque la vitamina E es una vitamina liposoluble y un exceso podría causar hipervitaminosis, la toxicidad por vitamina E es poco frecuente.

Dosis muy elevadas podrían producir nauseas, diarrea, fatiga, dolor de cabeza o defectos de coagulación. Por esta razón, no se deben superar las dosis recomendadas que indica el fabricante.

En personas con diabetes o problemas de corazón no se recomienda superar dosis de 400UI.

Durante el embarazo y lactancia las dosis recomendadas de 15 mg/día son probablemente seguras, pero se recomienda la supervisión de un especialista.

La vitamina E puede alterar el tiempo de coagulación por lo que se recomienda dejar de tomar los suplementos de vitamina E dos semanas antes de un procedimiento quirúrgico.

Algunos medicamentos pueden interaccionar con los suplementos de vitamina E, si se toma medicación es aconsejable consultar con un médico antes de tomar productos con cantidades elevadas de vitamina E. Algunos de los fármacos que pueden interaccionar con la vitamina E son: ciclosporina, fármacos metabolizados en el hígado como la lovastatina, fármacos que alteran la coagulación sanguínea o aquellos que reducen el colesterol, como las estatinas.

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