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¿Pará que sirve la Vitamina D? Beneficios y propiedades | NutriTienda

01 de enero de 2010

La vitamina D es una vitamina liposoluble cuya función más conocida es mantener el metabolismo adecuado del calcio y del fósforo. Estos minerales son necesarios para una adecuada mineralización de los huesos, la propagación del impulso nervioso, la contracción muscular y las funciones celulares en general.

La vitamina D es capaz de modular la síntesis de proteínas, así como la proliferación y diferenciación celular, además la vitamina D es de gran importancia para el mantenimiento del sistema inmunológico.

Existen varias formas de vitamina D:

  • Vitamina D2 o ergocalciferol de origen vegetal.
  • Vitamina D3 o colecalciferol, puede ser sintetizada a través de la piel a partir de un precursor (7-dehidrocolesterol) u obtenerse directamente en la dieta. También recibe el nombre de calciferol.

Metabolismo y funciones de la vitamina D

Las dos formas de vitamina D son metabolizadas en el hígado para formar calcidiol, que  después pasa a los riñones hasta formar calcitriol, que es la forma de vitamina D biológicamente activa.

El calcitriol es el responsable de sintetizar el transportador del calcio y del fósforo en el intestino para permitir su absorción. La vitamina D también interviene en la síntesis de las proteínas que forman la matriz del hueso y es responsable del metabolismo del calcio y del fósforo modulando su absorción por parte del hueso. Por esta razón, presenta un papel clave en la resistencia y densidad mineral ósea.

La vitamina D también está relacionada con la secreción pancreática endocrina, más concretamente con la secreción de insulina y especialmente en situaciones de altos requerimientos de insulina. Se cree que niveles deficientes de vitamina D pueden tener un efecto negativo en la liberación de insulina e incrementar la resistencia a la insulina favoreciendo la aparición de la Diabetes tipo 2.

La vitamina D contribuye a la división y diferenciación celular. Estos factores junto con su implicación en el sistema inmune han relacionado el consumo adecuado de vitamina D con una menor incidencia y gravedad de algunos trastornos autoinmunes como la enfermedad inflamatoria intestinal, la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide o la diabetes tipo 1. Los estudios también han observado que ingestas adecuadas de vitamina D se corresponden con riesgos menores de padecer estos tipos de cáncer.

Recientemente se ha estudiado la función de la vitamina D con las hormonas. En el caso de los varones se ha observado que el tracto reproductivo masculino es un tejido diana de la vitamina D, sugiriendo una asociación entre la concentración de 25-hidroxivitamina D con los niveles de testosterona en los hombres, lo que sugiere que el metabolismo de ésta vitamina puede influir en la función reproductiva masculina.

Aunque todavía se discute en qué medida la vitamina D es importante para la producción de testosterona y la funcionalidad de los espermatozoides, los niveles de vitamina D en los hombres se asocia con la calidad del semen y los niveles de andrógenos. Por otra parte, la reducción de la testosterona libre, parece ser una causa importante de que los hombres experimenten pérdida ósea progresiva durante el envejecimiento, lo que produce huesos frágiles y osteoporosis en varones.

Hay que mencionar que el receptor de la vitamina D y las enzimas que metabolizan la vitamina D también se encuentran en el tejido reproductivo de las mujeres. Se dispone de estudios en los que se ha observado que la vitamina D está involucrada en la mejor reproducción femenina, especialmente en casos de embarazos clínicos y síndrome de ovario poliquístico. En las mujeres con síndrome de ovario poliquístico, niveles bajos de 25-hidroxivitamina D están asociados con obesidad metabólica y trastornos endocrinos. Por otra parte, en mujeres sanas, la vitamina D podría influir en la producción de las hormonas sexuales (estradiol y progesterona).

Por último, la vitamina D juega un rol de gran importancia en la regulación de la presión arterial mediante el sistema renina-angiotensina por lo que los niveles adecuados de vitamina D serían importantes para disminuir el riesgo de sufrir hipertensión arterial.

Deficiencia de vitamina D

La deficiencia de vitamina D implica que los niveles del calcio en sangre disminuyan, en consecuencia se incrementa la secreción de la hormona paratiroidea encargada de elevar el nivel de calcio (PTH) y se moviliza el calcio del interior de los huesos produciendo su desmineralización, afectando a la salud de los huesos e incrementando el riesgo de osteoporosis. Si la deficiencia de vitamina D es muy severa produce raquitismo en niños, donde el hueso formado no está lo suficientemente mineralizado y se arquean las extremidades, se deforma la caja torácica e incluso puede provocar convulsiones si el nivel de calcio en sangre es muy reducido (hipocalcemia). Si la deficiencia de vitamina D se produce en el adulto, a pesar de que ya no se produzca crecimiento, genera la enfermedad denominada osteomalacia que provoca dolor y huesos blandos, debido a que el hueso es un organismo en constante cambio, formando y destruyendo tejido óseo.

Las deficiencias de vitamina D provoca síntomas que incluyen:

  • Problemas renales.
  • Deterioro de la función respiratoria.
  • Caries en los dientes.
  • Dolor y debilidad muscular.
  • Osteoporosis, problemas óseos y articulares.

La OMS la considera la osteoporosis como una epidemia que afectará en poco tiempo a una de cada tres mujeres mayores de 50 años, convirtiéndola en un problema de salud de primer orden. Es fundamental fomentar la ingesta de calcio en la dieta de las mujeres y por supuesto, una correcta combinación con la vitamina D, especialmente tras la menopausia.

La vitamina D presenta un papel clave en la resistencia ósea y la densidad mineral ósea. Un consumo adecuado de vitamina D puede reducir hasta en un 40% el riesgo de fracturas y pérdida de densidad mineral ósea.

La población más sensible a deficiencias son los niños, algunas patologías intestinales, embarazadas, lactantes, personas con obesidad, las personas de piel oscura y personas que no exponen su piel al sol por motivos religiosos, utilización de pantallas solares totales, etc.

La edad es un factor importante de riesgo ya que con el paso de los años se pierde capacidad para sintetizar vitamina D con la radiación UVB, a lo que se une que estas personas tienden a pasar menos tiempo de exposición al sol por disminución de su nivel de actividad, mayor empleo de protección solar, etc.

Fuentes de vitamina D

La vitamina D se encuentra de forma natural en pocos alimentos.

  • Se encuentra en peces cartilaginosos como el tiburón, pescados azules como el salmón, la sardina o la caballa; aceite de hígado de bacalao, mantequilla y yema de huevo.
  • Existen multitud de alimentos fortificados en vitamina D como los cereales de desayuno, productos lácteos o productos de soja.

Cuando se realizan dietas bajas en alimentos grasos, que son los que contienen las cantidades más elevadas de vitamina D, el empleo de complementos dietéticos es una buena alternativa para evitar carencias nutricionales.

Aplicaciones

La administración de vitamina D se emplea para prevenir y combatir carencias nutricionales que pudiesen alterar sus funciones en el organismo.

La vitamina D favorece la salud ósea y reduce el riego de fracturas, especialmente si se consume con calcio o siempre que haya un aporte de calcio adecuado. La suplementación con vitamina D y calcio puede prevenir la pérdida de masa ósea en deportistas susceptibles de presentar osteoporosis. La suplementación de vitamina D es cada vez más común entre los atletas para disminuir el riesgo de artritis y es especialmente importante en los deportistas que consumen dietas bajas en grasas.

La carencia de vitamina D también causa dolor y debilidad muscular, la suplementación con vitamina D reduce el dolor y la debilidad muscular que aparece cuando existen carencias, además mejora la fuerza y reduce el riesgo de caídas en personas de edad avanzada hasta en un 72%. La suplementación con vitamina D puede intervenir en los procesos de hipertrofia y en la recuperación muscular al reducir la debilidad muscular y estimular la absorción de minerales.

La suplementación con vitamina D mejora la función inmune interviniendo en la actividad de las células inmunitarias y puede reducir el desarrollo de autoinmunidad. Un estudio de investigación muestra que las mujeres que utilizaban suplementos de vitamina D tenían un riesgo 40% menor de presentar esclerosis múltiple que aquellas que no recibían estos suplementos.

La administración de vitamina D ha demostrado ser útil en enfermedades de la piel como eczema o psoriasis, artritis, problemas óseos y articulares, caries en los dientes y migrañas.

Un estudio reciente demuestra que la suplementación con vitamina D mejora la salud cardiovascular de los diabéticos y resulta efectiva para el tratamiento de la gripe (se ha visto que la suplementación con vitamina D3 en niños, ha resultado hasta un 800% más eficaz que las vacunas en la prevención de la gripe).

Se ha observado que en algunos casos la suplementación con vitamina D puede aumentar los niveles de testosterona. El aumento de la testosterona en varones con hipogonadismo tiene efectos positivos, tales como la mejora de la libido y la capacidad eréctil, aumento de la fuerza y ??la densidad mineral ósea y parece ser que presenta un pequeño efecto sobre las capacidades cognitivas.

En las mujeres con síndrome de ovario poliquístico, niveles bajos de 25-hidroxivitamina D están asociados con obesidad metabólica y trastornos endocrinos y la suplementación de vitamina D podría mejorar la frecuencia menstrual y los trastornos metabólicos en estas mujeres.

Dosis

Las recomendaciones de vitamina D han sido modificadas en los últimos años. Los requerimientos se estiman en alrededor de 400 UI y las recomendaciones son de entre 600 UI (15 µg) hasta 2.000 UI (50 µg) según el organismo que realice la recomendación. Un microgramo de colecalciferol (D3) es lo mismo que 40 UI de vitamina D.

Los complementos dietéticos suelen aportar alrededor de 400UI (10µg) y suele recomendarse su consumo junto con comida.

Investigaciones recientes han demostrado que tomar vitamina D con calcio puede aumentar la absorción de calcio en un 65%, incluso si ya se tienen niveles normales de vitamina D.

En casos de osteoporosis la suplementación con dosis mayores a 700UI parecen ser las más efectivas. La vitamina D3 es la más indicada para prevenir afecciones relacionadas con la osteoporosis y debe acompañarse con un aporte adecuado de calcio.

Precauciones

La toxicidad de la vitamina D se denomina hipervitaminosis y tiene como consecuencia niveles elevados de calcio en sangre, cálculos renales, diarrea, dolor en los ojos, picazón en la piel y sed. La cantidad máxima establecida es de 4.000 UI. (100 µg) aunque distintos colectivos científicos consideran esta cantidad demasiado restrictiva y sitúan su nivel máximo alrededor de 10.000UI.

Algunas afecciones médicas pueden incrementar el riesgo de hipercalcemia por consumo de vitamina D como el hiperparatiroidismo o la sarcoidosis. 

Otra información

La vitamina D se produce en el cuerpo humano con la ayuda de la luz solar. Exponer la piel al sol de 5 a 10 minutos en brazos, piernas y rostro tres veces a la semana evitando las horas de mayor intensidad solar suelen ser suficientes para proveer suficiente vitamina D para evitar carencias y sin dañar la piel. Las personas de piel oscura necesitan más luz solar, unos 30 a 40 minutos 3 o 4 veces a la semana para producir cantidades adecuadas de vitamina D, ya que la producción a través de la piel se reduce. Los estudios demuestran que más del 14% de los adultos son deficientes en vitamina D, debido en su mayoría a una deficiente exposición al sol. La aplicación de pantalla solar reduce hasta en un 95% la síntesis de vitamina D.

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