Los errores de maquillaje que nunca debes cometer

18 de diciembre de 2019

El maquillaje es una poderosa arma que, desde su nacimiento en tiempos de los imperios egipcios y romanos, ha servido tanto para fortalecer autoestimas como para expresar estilos y creaciones. Es capaz de borrar años a golpe de brocha y de echar un par de lustros encima si no se aplica con mimo. Y es que, no nos lo negarás, la línea que separa el éxito y el fracaso es demasiado fina en cuestiones de make up…

En muchas ocasiones en este blog y en nuestras redes, te hemos contado cómo triunfar usando uno u otro truco de este mundillo pero hoy nos hemos propuesto reforzar esa delgada línea para contarte de qué estrategias te debes mantener alejada… ¿Empezamos?

El tono siempre natural

Lo hemos oído hasta la saciedad pero no a todas nos termina de parecer cierto: no, un tono superior al nuestro no da sensación de buena cara y no aporta un bronceado natural.

El maquillaje debe tener el mismo tono que nuestra piel. Además, al ir subiendo la intensidad del color lo único que conseguiremos será sumarnos años.

Countouring con cabeza

Sabemos que en las pasarelas y en las reuniones familiares de las Kardashian los pómulos manifiestos triunfan. Pero debemos tener en cuenta que un contouring tan marcado se debe a un objetivo: hacer frente a la luz de focos y flashes constantes.

Por lo que, a no ser que tengas un evento de alfombra roja, modera tu técnica ya que con un contouring excesivo, en el mejor de los casos, conseguirás parecerte más a Maléfica que a Kylie.

Maquillar no es embalsamar

Poner capa sobre capa no es la solución para tapar ese granito o aquella otra imperfección que nos incomoda. Abusar del maquillaje solo puede tener un resultado: que la capa se craquele a medida que vayamos cambiando de expresión facial. 

La solución es sencilla: usa pequeñas cantidades y productos específicos para tapar cualquier imperfección. ¡La apuesta natural siempre será un acierto!

Bases ligeras como plumas

Quizá por el punto anterior, tendemos a pensar que una base de maquillaje densa “pintará” más y durará más en nuestra piel. Nada más lejos: el espesor de una base no es sinónimo de su capacidad para pigmentar.

Escoge un maquillaje adaptado a tus necesidades y confía en el consejo de profesionales. Una base ligera puede ser la respuesta perfecta a tus plegarias ¡y con la ventaja de que no llegará a cuartearse!

El polvo, arma de doble filo

Sabemos que el polvo puede ser nuestro mejor aliado a la hora de matizar y de fijar los colores pero, ¡cuidado! Aplicado sobre las líneas de expresión y los contornos puedes acrecentar el efecto volumen de la arruga.

¿Tostar y brillar?

¿A quién no le gusta incluir un poco de brilli brilli? Da más luz al rostro y lozanía pero el problema, como en todo, está en el abuso. Vamos con una norma básica que te guiará en tus momentos de duda: los polvos de sol solo en cantidades sutiles en pómulos, nariz y frente. En cambio, el highlighter debe ser aplicado preferiblemente en la zona alta de los pómulos para un efecto lifting y un fresca vitalidad

Aunque si tu objetivo es brillar esta noche, recuerda este tip: el iluminador se puede aplicar también en la zona superior y céntrica de los labios, en la punta de la nariz y en la parte externa e inferior de la ceja pero solo debe poder apreciarse cuando la luz incida directamente sobre estos puntos. Si puede verse hasta en la más oscura penumbra, te has pasado.

Polvo al polvo

Esta norma puede no ser tan evidente a simple vista pero la captarás en cuanto la leas: la textura de los productos usados en tu maquillaje cuenta cuando hablamos del orden de aplicación. Y es que, una vez aplicado un producto en polvo, no debes poner sobre él un producto líquido ya que puede acabar cuarteado. ¡Al César lo del César!

Nosotros te hemos engordado la línea divisoria entre los grandes errores del maquillaje y su éxito. Ahora solo depende de ti y recuerda: ¡en la creatividad está el límite!

Quizá también te interese

Deja un comentario