Guía definitiva para hacerte la pedicura en casa

20 de abril de 2020

Cuidar nuestros pies durante todo el año es extremadamente importante, no solo por estética sino porque se encuentran sometidos diariamente a múltiples agresiones como el uso de tacones, chanclas, sequedad ambiental… que pueden provocar su deterioro y la aparición de molestos callos, durezas, uñas encarnadas, ¡incluso hongos! Cosas que, te aseguramos, empeoran nuestra calidad de vida.

 

Si a ti también te da pereza ir todos los meses a un salón de belleza o vuelve a pillarte una cuarentena por la que no puedas salir, ¡no renuncies a poner a punto tus píes! Te traemos la Guía Práctica más completa para realizar tu propia pedicura sin moverte de casa. Y solo necesitarás los siguientes utensilios de belleza: 

  • Barreño con agua y jabón.
  • Toalla.
  • Palito de naranjo, cortauñas y lima.
  • Lima específica para durezas o piedra pómez.
  • Crema hidratante de pies.
  • Quitaesmaltes, algodón y pintauñas.

¿Ya tienes todo listo? Enciende unas velas arómaticas y pon música relajante que comenzamos. Te contamos a continuación los pasos que debes seguir para lucir unos pies perfectos.

1. Elimina el esmalte de tus uñas.

Antes de comenzar, si llevas las uñas pintadas no te olvides de retirar la pintura con un quitaesmaltes (si es sin acetona mejor). Para hacerlo sin dañar la uña, ¡no se te ocurra frotar! Empapa un algodón no muy grande con un poco de producto, colócalo encima de la uña presionando ligeramente y espera unos segundos. Cuando se pueda mover el algodón sobre la uña, ¡el esmalte se habrá eliminado!

2. Limpia la piel de los pies.

Llena un barreño grande con agua y jabón, introduce los pies y comienza a masajear suavemente frotando bien por todo el pie hasta la zona del tobillo. ¡Tómate tu tiempo y disfruta del masaje! Te ayudará a activar la circulación de la zona y a aliviar los pies después de un largo día.

3. Mantén los pies en remojo durante 15 minutos.

Con los pies ya limpios, retira el jabón y añade en el barreño solo agua tibia esta vez. Introduce de nuevo los pies y espera 15 minutos. ¡Puedes añadir un chorrito de algún aceite esencial relajante al agua!

Este paso es importante ya que ayudará a ablandar la piel de los pies y las uñas para después poder trabajarlas con más facilidad.

4. Retira las cutículas.

Una vez han pasado los 15 minutos de remojo, seca los pies con una toalla prestando especial atención a que no queden zonas húmedas. A continuación, retira las cutículas de las uñas hacia atrás con un palito de naranjo. Hazlo suavemente y ¡nunca las cortes! Esta parte de nuestra uña constituye una barrera natural que mantiene en buen estado la salud de nuestros pies.

5. Da forma a tus uñas.

Llegó la hora de dar forma a tus uñas. Para evitar que estas se encarnen te aconsejamos cortarlas bastante con un cortauñas o unas tijeras y, después, dales forma cuadrada con una lima de uñas larga y estrecha.

6. Suaviza callos y durezas.

Al igual que con las cutículas, no te recomendamos cortar los callos por tu cuenta ya que podrías hacerte heridas profundas, ¡deja ese trabajo al podólogo! Lo que sí puedes hacer es exfoliar la piel de los pies, eliminando las células muertas y suavizando los callos y las durezas para un mejor acabado.

Para ello puedes usar una lima de durezas manual, una lima eléctrica o la archiconocida piedra pómez. ¡Escoge el que más se adapte a tus gustos o necesidades!

7. Acabado final: pies suaves y bonitos.

Para terminar aplica una crema hidratante específica para esta zona mediante un suave masaje. Una vez se haya absorbido, pinta tus uñas del color que prefieras. ¿Sabes que los tonos lilas y malvas son tendencia?

 
¡Ya conoces todo lo que necesitabas saber para lucir unos pies bonitos y sanos durante todo el año!


 

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