Después de la leche nada eches, ¿qué hay de cierto en esto?

27 de diciembre de 2016

¿Cuántas veces hemos oído la famosa frase “Después de la leche, nada eches”? ¡Millones de veces! Sobre todo por parte de nuestras madres y abuelas. Y esta es otra de las muchas creencias que nos han acompañado desde siempre, pero… ¿esto es del todo cierto?

Leche… ¿Puede cortarse?

Este mito es completamente falso. La leche de por sí, cuando la ingerimos pasa por un proceso de digestión, a través del estómago, donde se encuentra con sustancias mucho más ácidas que cualquier alimento que podamos digerir, como es el ácido clorhídrico. Por lo cual, en el propio proceso de digestión la leche se corta en el estómago para poder ser digerida.

Con lo cual este lácteo siempre se va a “cortar” cuando lo tomemos, bebas lo que bebas antes o después del lácteo, por el simple proceso de digestión. ¡Pero que no cunda el pánico! Este proceso es totalmente natural y no es dañino para la salud, se produce para que la leche pueda ser digerida y pueda descomponerse en pequeños nutrientes, de lo contrario ¡nadie bebería leche!

Es más, nosotros tomamos “leche cortada” constantemente: yogurt, requesón, la crème fraîche, queso ricotta…Todos estos productos están hechos a base de la fermentación de la leche por adición de ácidos y no nos producen malestar.

Pero otra cosa muy distinta, es que la leche se altere debido a que en ella crezcan microorganismos que degraden la lactosa y produzcan ácido láctico. Hablamos entonces cuando la leche se agria, se pone en mal estado… Estos microorganismos son bacterias, que literalmente se “comen” la lactosa, que es el azúcar de la leche; como consecuencia de ello, producen sustancias de desecho ácidas, que son las responsables del mal olor y de la textura grumosa.

Zumo de naranja y leche, ¿mezcla explosiva?

Otra frase que también habréis oído es la de “Después de la leche no se puede tomar zumo de naranja, porque se corta”.

En efecto al beber leche y zumo de naranja, la leche se corta como bien explicamos antes, ya que al añadir cualquier ácido a este lácteo, se produce una coagulación de proteínas.

 

Pero como ya dijimos, la leche siempre se corta en el estómago por el proceso de digestión. Por esta razón, la idea de que no se puede mezclar la leche y el zumo de naranja no tiene fundamento. 

De hecho, en cualquier ejemplo de desayuno saludable, siempre se incluye un lácteo, una pieza de fruta y el cereal.

Así que ya sabes, después de la “leche todo eches” 😉

firma-sandra

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