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¿Pará que sirve el Carmín? Beneficios y propiedades | NutriTienda

01 de enero de 2010

El carmín es el término general que recibe el colorante de color rojo vivo con un tono algo purpúreo. Se trata de una sal alumínica del ácido carmínico (C22H20O13) o menos frecuentemente, del ácido quermésico. El carmín es un colorante muy soluble en agua y por ello fácil de emplear en los diferentes productos, en la industria alimentaria se le designa con el número E-120. El E-120 (i) es el colorante puro, mientras que el E-120 (ii) es el extracto crudo.

El carmín se utiliza desde hace más de 300 años y se viene elaborando este carmín de manera natural a partir de un insecto llamado cochinilla (carmín de cochinilla). El colorante se obtiene a partir de las hembras de ciertas cochinillas. El ácido quermésico se encuentra en el interior de sus huevas, que ocupan un gran volumen en el cuerpo de las hembras de cochinilla.

El carmín de cochinilla es un producto costoso, razón por la que se suele sustituir con colorantes sintéticos. Un sustituto del carmín de origen animal es el rojo cochinilla A, Ponceau 4R o escarlata Victoria 4R, un colorante conocido con el número E-124. Se trata de un derivado azoico del petróleo, más barato que el carmín natural y por ello con un uso muy extendido. Estos carmines sintéticos no presentan la misma calidad que el carmín de cochinilla, pero se consideran adecuados para su uso en alimentación.

El carmín suele utilizarse en embutidos para dar color rojo a la carne de cerdo y para teñir las tripas. Se emplea en bebidas alcohólicas o no alcohólicas, jaleas, mermeladas, yogurt, etc. En general cualquier producto que deba tener una tonalidad roja. Otra industria que emplea comúnmente este colorante es la farmacéutica, en la preparación de grageas y tabletas, incluso en pasta dentífrica, enjuagues bucales, etc. La industria cosmética lo emplea en lápices labiales (“carmines”), polvos faciales, lápices de ojos…

Precauciones

No se producen efectos secundarios en las concentraciones utilizadas en los alimentos. En la industria alimentaria se establece un empleo máximo de 5 mg/kg de peso corporal. En algunos casos se ha reportado un aumento de la hiperactividad por un consumo excesivo.

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