La importancia de una buena alimentación infantil

13 de enero de 2016

Educar nutricionalmente a nuestros hijos requiere paciencia, dedicación y disciplina. Es un periodo en el que padres, familiares y profesores deben entender las necesidades nutricionales. Guiar al niño hacia una alimentación saludable es muy importante, ya que diversos estudios han puesto de manifiesto que muchas enfermedades que se producen en el adulto, tienen su origen en la infancia.

Alimentación infantil

Por tanto, en esta etapa de crecimiento y cambio, es necesaria la promoción de una alimentación infantil saludable, que permita el correcto funcionamiento del organismo, su buen crecimiento y una óptima capacidad de aprendizaje. En definitiva todo lo necesario para la prevención de factores de riesgo, no sólo a corto sino también a largo plazo.

El crecimiento del niño.

El hecho fisiológico más importante que diferencia al niño del adulto es el crecimiento: un proceso de aumento de masa corporal, remodelación morfológica y maduración funcional.

¿Qué implica el crecimiento? Características:

Es necesario un aporte extra de energía y nutrientes para la síntesis de nuevas estructuras.

Los órganos implicados en la digestión se encuentran en un proceso de maduración, por lo que son más delicados y menos eficientes en comparación con un adulto.

Se adquieren hábitos dietéticos que serán clave para prevenir en la edad adulta enfermedades relacionadas con la nutrición.

Puntos clave en la nutrición infantil.

  •     Cubrir las necesidades energéticas para un correcto crecimiento y desarrollo.
  •     Evitar carencias y desequilibrios en la dieta.
  •     Prevenir futuras enfermedades en la edad adulta relacionadas con los hábitos adquiridos en la etapa infantil.

Nuestras recomendaciones dietéticas para una nutrición infantil saludable.

Dieta variada y equilibrada.

Incluir alimentos de todos los grupos.

Ofrecer alimentos con diferentes sabores, texturas y colores.

Tener en cuenta las preferencias del niño sobre los distintos alimentos.

No premiar o recompensar a los niños con alimentos.

Evitar las distracciones, como ver la televisión durante la comida.

Realizar las comidas en familia o con otros niños.

Hacer agradable el tiempo de la comida.

Establecer reglas de comportamiento en la mesa.

Vigilar los menús escolares.

Recuerda no aplicar normas nutricionales muy estrictas, la alimentación debe ser un hecho placentero, donde niños y adultos debemos disfrutar con ella.

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